Historia del Bioparque Ukumarí

Inspirando a las generaciones futuras a proteger la naturaleza.

El camino que convirtió un sueño en conservación

98% de satisfacción de los visitantes con experiencias para toda la familia

Somos el Bioparque Ukumarí, el corazón vibrante de la biodiversidad en el Triángulo del Café. Nacimos de la visión compartida entre la Alcaldía de Pereira y la Sociedad de Mejoras Públicas, uniendo esfuerzos para crear un espacio único que trascendiera la tradicional idea de un zoológico. Nos erigimos en la fértil ladera occidental de la Cordillera Central, en el corregimiento de Cerritos, como un punto de encuentro entre la exuberante flora y fauna de la región y las comunidades que la habitan.

2015

El nacimiento de Ukumarí

Marcó el inicio de una nueva era para la conservación y el turismo en la región. El proyecto del Bioparque no solo fue una construcción física, sino un esfuerzo por conectar con la comunidad. A través de la campaña «Pereira le pone el nombre a su parque», más de 17.000 ciudadanos participaron activamente, sugiriendo nombres que reflejaban la identidad local. De esta iniciativa colectiva surgió Ukumarí, un nombre de origen quechua que evoca la «fuerza del oso» y resalta la conexión con la naturaleza.

Este año también fue crucial para nuestra operación, con la consolidación de alianzas estratégicas, se dio inicio a una de las tareas más importantes: el traslado de animales desde el antiguo Zoológico Matecaña. Cerca de 120 individuos, representantes de la fauna andina, encontraron un nuevo hogar en la primera biorregión abierta al público: Bosques Andinos.

El 30 de septiembre de 2015, abrimos nuestras puertas, permitiendo a los visitantes sumergirse en la riqueza de los ecosistemas locales y conocer de cerca especies emblemáticas como el puma, el oso de anteojos y diversas aves. Este fue el primer paso de un camino dedicado a la educación, la conservación y la reconexión con nuestro patrimonio natural.

2016 - 2017

Gigantes en el Bioparque

Fue un año de desafíos monumentales. Continuamos con nuestra «Operación Arca de Noé», una misión que nos llevaría a trasladar a los gigantes del antiguo zoológico: tres elefantes africanos, dos rinocerontes blancos y tres hipopótamos. Este no era solo un movimiento de animales, era el inicio de una nueva vida para ellos.

Nos preparamos durante ocho meses, a través de entrenamiento constante y lleno de paciencia, logramos que los animales ingresaran voluntariamente a sus nuevos hogares móviles, motivados por su debilidad: ¡pan y mantequilla de maní!. 

Para el 2017, la aventura continuó con la culminación de un sueño: la apertura de la biorregión Sabana Africana. Con la construcción de majestuosos baobabs, recreamos un ambiente que transporta a los visitantes al corazón de África, permitiendo que nuestras nuevas especies se sientan en casa y que el público las conozca de cerca.

Este fue el hito que transformó al Bioparque Ukumarí en un hogar para los más grandes, un lugar donde la conservación se encuentra con la grandeza de la naturaleza.

2018

Otún, el único en Colombia

Marcó un antes y un después en la historia de nuestro Bioparque Ukumarí y de la conservación en Colombia, con la llegada de Otún, la única jirafa del país.

Otún es un macho de 8 años traído desde un centro de conservación de renombre de México. Al nacer, medía 1,70 metros, pero nació sin pelo, revelando el color negro natural de su piel. Esta condición es conocida como alopecia y lo hace único entre miles. Ya en Colombia, el equipo del bioparque se encarga de bañarlo con jabones y cremas especiales para estimular el crecimiento de su pelaje.

Hoy, Otún es un gigante majestuoso de 4.20 metros y 700 kilos aproximadamente, un embajador de su especie, que se encuentra en peligro de extinción. 

2019

Embajadores de la antigua África

Fue un hito de conexiones internacionales con la llegada de una familia de 11 papiones sagrados desde el Ecoparque de Buenos Aires, Argentina.

Estos primates africanos, venerados en el antiguo Egipto como una representación del dios Babi, encontraron un nuevo hogar en Pereira. Este Ecoparque nos eligió por nuestros altos estándares en bienestar animal, reconociendo el compromiso y la calidad de las instalaciones y equipo.

Este hito no solo representó la llegada de una nueva especie, sino que también refuerza nuestra posición como un centro de conservación de clase mundial, capaz de albergar y cuidar a especies de todos los rincones del planeta.

2020 - 2021

Un renacer en medio de la tormenta

Nos pusieron a prueba, pero el Bio demostró que la vida se abre camino y en la quietud de la pandemia, mientras el mundo se detenía, no dejamos de trabajar.

Creamos un nuevo y vibrante hogar para nuestros flamencos, pensando en cada detalle para su bienestar. Pero la verdadera magia de este periodo llegó con un acontecimiento inesperado. Durante el confinamiento, una de nuestras avestruces puso 17 huevos. El equipo de bienestar animal decidió dar una oportunidad a la naturaleza, dejando que la madre los empollara.

Días después, ocurrió un verdadero milagro. Un polluelo nació de forma natural, un evento nunca antes visto en el Bioparque; lo llamamos Milagros, y poco después, en medio de un fuerte aguacero, apareció un segundo polluelo, que recibió el nombre de Aguacero. Aunque no teníamos visitantes, compartimos su crecimiento a través de las redes sociales, convirtiéndolos en la esperanza de miles de personas.

2022

Reconocimientos y nuevas vidas

Un año de consolidación y crecimiento. Fuimos reconocidos internacionalmente por la excelencia, recibimos la Acreditación de la Asociación Latinoamericana de Parques Zoológicos y Acuarios – ALPZA. Este reconocimiento, con una vigencia de cinco años (2021-2026), es el resultado de un riguroso proceso de evaluación en áreas clave como seguridad, bienestar animal, educación, conservación, sustentabilidad e investigación. Esta acreditación es la prueba del arduo trabajo y el compromiso del parque con los más altos estándares de cuidado animal y educación ambiental en la región.

También fuimos galardonados con el Star Wetland Centre Award Winner 2022 por la Red Internacional de Humedales del Reino Unido. Este premio reconoce nuestra labor en la conservación de los humedales, un esfuerzo conjunto con el Liceo Taller San Miguel y el Gobierno de la Ciudad. Con 44.7 hectáreas dedicadas a estos ecosistemas, Ukumarí se ha convertido en un centro de investigación clave para la protección de estos hábitats vitales.

Los nuevos habitantes de Ukumarí

El año 2022 trajo consigo nuevas y emocionantes vidas al Bioparque. Recibimos a dos hipopótamos bebés, Bella y Nana, provenientes de Puerto Triunfo, como parte de un proyecto pionero en Colombia para manejar especies invasoras. Estos hipopótamos, que representan un grave desequilibrio para nuestros ecosistemas, encontraron un hogar seguro en nuestro parque. Bella y Nana no solo tienen un espacio diseñado para su bienestar, sino que también son embajadoras de un mensaje crucial sobre la conservación de nuestra fauna nativa.

Y la familia de rinocerontes de Ukumarí creció con la llegada de Pantaleón, el primer rinoceronte blanco nacido bajo cuidado humano profesional en Latinoamérica en un zoológico acreditado. Tras un cuidadoso traslado desde Chile, Pantaleón se unió a nuestro programa de conservación para esta especie en peligro crítico de extinción. Su presencia es una esperanza en la lucha contra la caza furtiva y el tráfico ilegal, y un símbolo del compromiso global de los centros de conservación para proteger la vida en el planeta.

2023

Un santuario para los vulnerables

Este año reafirmamos nuestro compromiso con la fauna silvestre, nos convertimos en el hogar de dos pumas bebés, víctimas del tráfico ilegal de animales.

Estos dos pequeños, llamados Atauchi y Chikao, se unieron a nuestra familia felina, donde ya vivía Wari, una hembra que fue rescatada con tan solo cuatro meses de edad. Historias como la de ellos nos recuerdan el impacto de la fragmentación de hábitats y la cacería ilegal en la supervivencia de estas especies, y el rol vital que cumplimos como refugio para los animales más vulnerables.

Además, en un esfuerzo por seguir diversificando nuestros espacios, dimos inicio a la construcción de un nuevo y fascinante hábitat. Este año sentamos las bases para el que sería el nuevo hogar de una de las especies más curiosas y carismáticas del planeta: los lémures.

2024

Chaac, el guardián del bosque

Trajo consigo un símbolo de la biodiversidad colombiana y una lección de esperanza. Brindamos un nuevo hábitat a un majestuoso habitante del Bioparque, Chaac, un imponente jaguar.

Su historia es un recordatorio de la lucha contra el tráfico ilegal de fauna. Rescatado por la Corporación Corponor en Cúcuta, Chaac fue trasladado al Bioparque en un operativo en conjunto con las Fuerzas Militares de Colombia, para darle una segunda oportunidad de vida.

Conocido como el «guardián del bosque», Chaac representa la grandeza y la importancia de los jaguares en la naturaleza. Nuestro equipo de veterinarios y biólogos lo recibió con los brazos abiertos, brindándole el cuidado especializado que necesitaba tras una deficiencia nutricional.

La llegada de Chaac no es solo la de un nuevo animal, es la de un embajador que nos enseña sobre la importancia de proteger nuestra fauna silvestre. En Ukumarí, cada historia de rescate es una oportunidad para promover la conservación, la educación y la sensibilización. Porque para nosotros, el Bioparque es el santuario de aquellos que no pueden vivir en libertad.

Jaguar descansando en su hábitat en Ukumarí

2020 - 2021

El año de las segundas oportunidades

Se consolidó como un año de nuevas llegadas y segundas oportunidades. En el Bioparque Ukumarí, nuestra familia de conservación creció con la llegada de dos osos de anteojos, dos leonas y un proyecto de vida para una jaguar.

Todo empezó con la llegada de Dana, una osa andina de 22 años proveniente del Zoológico de Cali. Conocida por su energía y agilidad, Dana es una embajadora de la conservación de una de las especies más importantes de Sudamérica.

Poco después, recibimos a Fura, un osezno de tres meses rescatado en Boyacá. Fura fue encontrado solo, un triste recordatorio de los peligros que enfrentan los animales silvestres. El oso andino es nuestro emblema, nuestro ícono de conservación, y la llegada de Fura fortalece ese compromiso.

Pero la esperanza no se detuvo ahí. En 2025, Milagros, la jaguar «consentida del Bio», finalmente se mudó a su nuevo hábitat. Rescatada del tráfico ilegal, Milagros llegó con una condición de salud que la dejó con un tamaño mucho menor al de su especie. A pesar de todo, su espíritu indomable y el cuidado especializado de nuestro equipo la han convertido en un símbolo de resiliencia.

Para finalizar, en el mes de julio, Ukumarí recibió a dos nuevas reinas de la sabana, Lewa e Imara, dos majestuosas leonas que se unieron a nuestra familia para recordarnos la belleza y la importancia de proteger a todos los seres vivos.